miércoles, 12 de julio de 2017

"Diez variaciones sobre el amor" en Editorial Cerbero


Inmensamente feliz y muy agradecida por esta edición de lujo de mis cuentos.
Mil gracias a Israel Alonso, un editor soñado.
Y mil gracias a todos los que colaboraron (Cristina Jurado, Cecilia García, Inés y Saubidet y Guillermo Echeverría).



DIEZ VARIACIONES SOBRE EL AMOR

Diez variaciones sobre el amor» es un libro mágico, un códice maravilloso, una puerta dimensional a otros territorios donde el amor se transforma y nos transforma, donde las líneas que perfilan nuestro universo se desdibujan y confunden, llevándonos a los límites inexplorados de nuestra imaginación. Teresa P. Mira de Echeverría nos propone diez inmersiones en las profundidades de un concepto antiguo y poderoso, diez viajes de ida y vuelta donde nos enfrentaremos con nuestros propios convencionalismos y sesgos cognitivos. La ciencia ficción pura, los híbridos entre lo futurista y lo New Weird, la otredad de la búsqueda íntima, se dan la mano en estos diez cuentos que oscilan entre la brevedad del relato y la épica contenida de la novela corta. Una obra preciosista, barroca, extrema, donde quien lee acaba siendo víctima del éxtasis creador; parte indispensable de la propia obra.
Relaciones intersexuales o interespecie, amor entre clones, criaturas schrödingerianas, relaciones familiares… AMOR, expresado en términos sutiles o extravagantes, inmersivos o incómodos. Diez variaciones de una misma melodía que ya no podrás sacar de tu cabeza nunca más.
«Porque este libro es un tablero de juego desplegado por la autora para que cada uno se enfrente a sus propios prejuicios, refiriéndonos a la actividad mental previa a la experiencia que llega a distorsionar nuestra percepción». (Del prólogo de Cristina Jurado).
Autora: Teresa P. Mira de Echeverría
Editorial: Editorial Cerbero
Tipo de libro: Compendio de relatos
Fecha de publicación: julio 2017
Precio: 15 €
Páginas: 370
Formato: 15×21. Rústica PUR.
ISBN: 978-84-946422-9-6



jueves, 15 de junio de 2017

A punto de salir en España "Diez variaciones sobre el amor"


GRACIAS a:

Israel Alonso (un Editor de lujo absoluto) y también a Virginia Fernández (ambos por Editorial Cerbero), Cristina Jurado (por el increíble Prólogo), Cecilia GarcíaCecilia G.F. - Illustration (por la asombrosa Ilustración de tapa), Inés Saubidet (por sus geniales grabados interiores), Monovampiro (por  el diseño y arte final que fascinan).

Wow! ¡Me siento feliz a más no poder!

¡Gracias! Espero que lo disfruten al leerlo (al co-escribirlo, en este diálogo mágico que dará entre nosotros, lector y escritor) tanto como yo.



























jueves, 1 de junio de 2017

¡DIEZ VARIACIONES SOBRE EL AMOR se publica en España!


Primero, lo primerísimo... GRACIAS

Gracias a los lectores en España y gracias a los lectores en Argentina y también a los lectores en Estados Unidos (Lawrence... genio...).
Gracias a Israel Alonso, factotum de la Editorial Cerbero, a quien le debo el equivalente a dos o tres planetas de felicidad.
Gracias a Cristina Jurado, quien junto con otras maravillosas personas, me abrieron las puertas a otros países y mundos. Pero, sobre todo, porque me abrió la puerta de su amistad.
Gracias a Cecilia García, quien hizo una de las tapas más impactantes que he visto, y que además ya ha engalanado y elevado más de un trabajo mío.
Gracias a la gente que hace reseñas o anuncia o espera ansiosa a ver cómo será mi nuevo libro... en este caso, a la gente de La Nave Invisible y en especial a Laura S. Maquilón quien hizo esta reseña en particular (pero hay mucha gente más y tendré, gracias a Dios, que seguir agradeciéndoles en posteriores entradas).
Y gracias a mi queridísima amiga Inés Saubidet (y a su Santiago) cuyos grabados y apoyo constante son parte esencial de este libro.
En el libro también figuran más agradecimientos, a todos los amigos (de Los Clanes de la Luna Dickeana y de mucho más allá) que alguna vez confiaron y a los que siguen confiando en lo que escribo.
Mi gratitud principal, por supuesto, es a Guillermo, mi AMOR de amores; y a mis padres (Olga, siempre incondicional a mi lado, y Héctor, inspirador de inmensos sueños, quien está ya en un sitio desde donde nunca podrá estar lejos de mí), mis maestros a la hora de saber qué es el amor...

Estas tendrían que ser dos entradas, por lo extenso de todo lo maravilloso que está sucediendo, pero ya no sé cómo reaccionar de tanta felicidad. 
Gracias por hacerme sentir tan bendecida...

Segundo, quiero transcribir las palabras que vertió mi editor, Israel Alonso, y que me dejaron más que emocionada. No salgo de mi asombro; y mi gratitud con él, como ya lo dije, abarca media Vía Láctea...

"A mediados de mes tendremos la inmensa fortuna y el enorme honor de publicar en España «Diez variaciones sobre el amor», de la autora argentina Teresa P. Mira de Echeverría (AKA Rockwell Hopper). Estamos muy nerviosos con este lanzamiento, que representa, además, nuestro primer libro en formato grande. Se trata de una compilación de relatos y novelas cortas que giran en torno a distintas concepciones del fenómeno amoroso. Es una joya, una auténtica maravilla de lirismo y épica narrativa, rompedora y extraña, en las fronteras híbridas del new weird, la fantasía y la ciencia ficción, rozando el terror interno, el que de verdad aterra, en algunos de sus pasajes.
«Diez variaciones sobre el amor» merece que usemos una frase hecha que odiamos con todas nuestras fuerzas, de manida y mal usada, de tantas veces que la hemos visto en sinopsis y contraportadas sin ton ni son; pero aquí sí, aquí podemos decirlo sin temblar porque es cierta del todo, de cabo a rabo: este libro no dejará a NADIE indiferente. Desde el primer relato hasta el último, Teresa te agarrará de las tripas y no te soltará hasta que no hayas acabado el viaje que, como todos los verdaderamente interesantes, habrá acabado transformándote. Un viaje iniciático en toda regla, pura magia construida con palabras, con bellas palabras que esconden aristas afiladas y filos puntiagudos.
Y, como sabemos que es posible que no nos creáis, vamos a enlazar el artículo que La Nave Invisible ha lanzado hoy (porque ellas también son AMOR VERDADERO). En él podéis encontrar el prólogo que Cristina Jurado ha escrito para esta edición española de la obra. Si pincháis, además, podréis ver la alucinante ilustración de cubierta que ha realizado Cecilia G.F. - Illustration, una delicia, como todo lo que hacen.
Venga, va, echad un vistazo y decidnos que no queréis leerlo ya.  ";)"

Y ahora la deslumbrante presentación que hizo La Nave Invisible y la transcripción del Prólogo a la Edición Española de la increíble Cristina Jurado...


Teresa P. Mira y sus Diez variaciones sobre el amor aterrizan en España


No es la primera vez que Teresa P. Mira pasa por nuestro blog. Nuestra capitana ya habló de ella cuando reseñó El tren, una novela corta “de exploración espacial con tintes steampunk y con una fuerte carga filosófica.” Pero ahora regresa porque la Editorial Cerbero va a estrenar en su catálogo una colección de relatos que ya fue publicada en Argentina en 2015: Diez variaciones sobre el amor. Mira, autora ducha en el formato corto (sus múltiples publicaciones en diversas revistas y antologías así lo demuestran), nos regala en esta obra “diez formas de ver el amor en su sentido más amplio, más esencial, más universal y comprensivo; diez maneras de atisbar el universo desde una mirada humana que supera su centralidad y se vuelca al otro; diez intentos de amar más allá de cualquier tipo de fronteras…”.

Ilustración de cubierta, por Cecilia G. F.
Pero si alguien puede contarnos fielmente qué vamos a hallar entre las páginas de esta obra cuya portada ha ilustrado Cecilia G. F., esa es Cristina Jurado, escritora, seleccionadora de Alucinadas y editora de SuperSonic. Ella fue la encargada de hacer el prólogo de Diez variaciones sobre el amor en 2015 y ha realizado uno nuevo para esta edición. Muy amablemente nos lo ha cedido para que podáis leerlo aquí y, si os convence, animaros a adentraros en la ciencia ficción filosófica de Teresa P. Mira.
Prólogo a la edición española de Diez variaciones sobre el amorde Teresa P. Mira de EcheverríaPor Cristina Jurado
El esfuerzo de crear se compensa con la voluntad de leer. Nos encontramos así con una acción/reacción, un intercambio de energías entre autor y lector que se persiguen entre sí, se buscan entre las páginas escritas y, a veces, en ocasiones especiales, se encuentran. Este libro salió a mi encuentro hace un par de años, cuando Teresa P. Mira de Echeverría me pidió una noche con timidez, conversando casi de puntillas para no despertar a los durmientes, que lo prologara. Nos habíamos conocido a raíz de la antología TerraNova (Sportula), en la que su relato “Memoria” me había cautivado y, más tarde, en la primera convocatoria de Alucinadas (Palabaristas), esa aventura de narrativa breve de ciencia ficción en español escrita por mujeres que ayudé a editar en 2014. Teresa consiguió alzarse con el premio de la convocatoria gracias a su maravilloso cuento “La Terpsícore”. Ahora, en esta nueva edición para España, nos tropezamos otra vez, ella y yo, sus mundos y el mío, y la energía sigue ahí. ¿No dicen que nunca se pierde? Yo lo confirmo. Esa energía, que algunos llaman magia, permanece y se ha sublimado gracias al tiempo, fertilizante eficaz que amplifica los efectos: la inquietud que provocan las historias de esta antología se hace más turbadora; la especulación, más poderosa; la reflexión, más profunda.
Si ya en su primera lectura el libro me cautivó, en posteriores he sentido sus garras arañando mis sentidos y mi entendimiento. Porque este libro es un tablero de juego desplegado por la autora para que cada uno enfrente sus propios prejuicios, refiriéndonos a la actividad mental previa a la experiencia que llega a distorsionar nuestra percepción. En este caso se aborda el amor, ese sentimiento cantado por muchos como motor de la realidad y, por otros tantos, como mal incurable y origen de desdichas. A quienes duden de que esta temática se pueda tratar desde el punto de vista de la ciencia ficción, les contesto que lean la antología y, después, me digan si su recelo era fundado.
Teresa es una hábil narradora que posee una voz propia, alguien que de pequeña quería viajar a las estrellas y que, de mayor, para convertir su sueño en realidad, las inventó. Su interés por las preocupaciones existenciales en el marco de la ciencia ficción está vinculada con su vocación profesional como estudiosa e investigadora de la filosofía. No es de extrañar que eligiera esta temática, el amor, como la espina dorsal de la antología, un concepto que le permite examinar las relaciones interpersonales, experimentando con situaciones insólitas.
Porque, desde la antigüedad, el amor en todas sus versiones ha sido una fuente inagotable de historias. Amor y desamor, pasión y despecho, cariño y odio, atracción y repulsión, todos estos sentimientos han servido para crear algunos de los personajes más icónicos de la literatura universal, desde Otelo a Elisabeth Bennet pasando por Lady Macbeth, Yuri Zivago o Estraven. En Diez variaciones sobre el amor se recorren precisamente las distintas gradaciones de este sentimiento, se abren ventanas y entornan puertas, y se nos invita a pasar, a introducirnos en las historias, a “visitarlas”. Lo que nos proponía la autora, decía yo en aquel primer prólogo de la edición argentina, era la posibilidad de adoptar el papel de espectadores, e incluso de identificarnos con alguno de los personajes y sus circunstancias. Hoy creo que la meta es la de ir más allá para incitar a la reflexión. No se trata tanto de que juguemos a ser uno de los protagonistas, como a que examinemos si podríamos enfrentarnos a las situaciones planteadas y de qué forma lo haríamos. ¿Podríamos amar a un ser que no fuera un humano? ¿Cómo sería esa relación? ¿Qué implicaciones entrañaría?

Cubierta de la primera edición de Diez variaciones sobre el amor.
Me parece un gran acierto que la antología se inicie con “La poética de las sirenas”, una novela corta, en realidad. En este caso, Teresa ahonda en la relación sentimental que se establece entre un poeta genético y una mujer-poema. Como Pigmalión enamorado de su Galatea, el protagonista es capaz de construir una familia con la obra de otro, encarnada en mujer, permitiendo a la argentina cuestionar no solo el concepto de familia en la sociedad actual, sino la relación endogámica entre el artista y su obra.
Al principio, cuando le conté esto, el rostro de Sir Vázquez se alegró como nunca, pero enseguida se puso hecho una furia. Dijo que como yo no soy humana, como no soy más que una persona a medias, una persona poética, necesitaría un padre genetista que me ayudase a concebir. Que él no pensaba cometer incesto. Incesto, ¿entiende? Esa horrible palabra es lo más cercano a reconocerme como hija que jamás estuvo en toda mi vida…
El segundo relato es “Dextrógiro”, una travesía hacia la singularidad de la galaxia con ecos borgianos, que ilustra un viaje íntimo de la autora al centro de sus propias inquietudes trascendentales. En este relato el amor se entiende como amor hacia uno mismo y se ejemplifica a través de la búsqueda del autoconocimiento.
Estás atrapado, ¿eh? Yo también. Tú, fuera de tu cabeza, y yo, dentro de la nave. O ambos en los dos sitios a la vez. Doblemente entrampados. ¡Triplemente! Casi olvido el núcleo galáctico, la fuerza de los millones de soles apiñados en el corazón de la Vía Láctea, la curva casi negativa del espacio en el centro exacto, jalando de nosotros… de tu mente, de mí, hacia sus fauces.
La historia de “Pterhumano” recuerda a La estación de la calle Perdido de China Miéville por su atmósfera urbana, al más puro estilo Bas-Lag, y por sus aves antropomorfas sin alas, deseosas de obtener una libertad que les está negada. Este escenario permite a la autora examinar la dinámica de las relaciones amorosas interespecie.
—¿Acaso puedes darme mi libertad?
La muchacha retrocedió, asustada, hasta la cabecera de la cama, manoteó la sábana y se cubrió con ella mientras lo miraba con intriga y miedo.
—¿A que no puedes? —susurró él con su pico pegado al oído de la chica.
Ella negó con la cabeza.
—Lo suponía —dijo Jeroen, mientras se sentaba con las piernas cruzadas, justo frente a Shauna— ¿Lo ves? —completó con una risa sarcástica y dolida— No puedes darme lo que deseo —entonces miró a su alrededor y murmuró—. Tan sólo puedes decorar mi jaula.
“La lámpara de Diógenes” destaca porque es el único relato en el que la autora aborda el amor a través de su ausencia, mostrando la incapacidad del ser humano para sentir empatía, no solo hacia criaturas de otras especies, sino hacia sí mismo. Para ello se vale de una criatura schrödingerarina, un ente que es y no es al mismo tiempo, un sujeto cuántico estudiado en un laboratorio por una sucesión de personas que representan a la humanidad en vías de extinción moral.
El femtomívero no era el que iba y venía de la existencia: era él quien lo hacía. Él, junto con toda la raza humana y todo el universo.
El femtomívero sólo era la grieta viviente, el catalizador.
El único ser verdaderamente continuo era ese extraño ente cuyo pétreo cuerpo estaba tocando; el resto oscilaba entre el ser y el no ser.
Como un ojo parpadeante contemplando un punto fijo, así el hombre y todos los seres de este universo veían al femtomívero.
Al final, en el otro amado, perteneciente a una especie distinta, proyectamos aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos son ajenos, que tememos, que nos incomodan, pero que percibimos como elementos latentes, que nos atraen y nos repelen al mismo tiempo, ya que representan anhelos íntimos muy profundos. Esta premisa es la que emplea la autora en “A su imagen”, una historia que también explora el amor interespecie.
Ella no era su hija, no lo era, ¡claro que no lo era!; no podía serlo. Lo que la sabandija sufría era un proceso de mitosis monádica; se estaba reproduciendo a sí misma. Era como una célula asexuada, sólo que en lugar de dividirse en dos, se regeneraba.
Ella era su propia hija. Hija de sí misma, no de él.
La amistad, entendida como una relación intensa de hermanamiento, se narra en “Spider”. En esta historia se asoma de nuevo el universo melvilliano al imaginario de la autora mediante la figura del cíborg arácnido que recuerda al ser primigenio de Bas-Lag. La araña robótica servirá en esta ocasión de chamán en el rito de paso de unos adolescentes hacia la edad adulta, con múltiples referencias a la cultura indígena argentina.
Anarí, por su parte, miró más allá de la tela y vio cómo en cada cruce de los hilos había justo una estrella, como si la araña hubiese tejido un mapa del universo a esa hora y desde ese punto de vista. La garganta se le contrajo en un nudo de asombro al vislumbrar los alcances de tal maniobra. Para él, aquello era un milagro: la araña había trascendido la mera realidad y era un espíritu tutelar encarnado, un ser superior; una diosa.
“Otoño” es sin duda uno de los relatos más audaces porque cuestiona la unidad familiar socialmente aceptada y muestra una alternativa, tanto en este terreno como en el reproductivo. En esta historia está muy presente el amor interespecie, un recurso que emplea Teresa para desbaratar las normas sociales establecidas, valiéndose del incesto como una herramienta que le permite meditar sobre las relaciones paterno-filiales.
Philip corrió hacia él y se arremolinó en sus brazos, envolviéndose con ellos como si fueran bufandas. Antes de que pudiera reaccionar, su hijo lo estaba besando. Jupa era con quien retoñaría, y aunque Philip amaba a sus tres padres por igual, a Jupa lo anhelaba con una pasión casi sensual.
“Vidrio líquido” supone una interesante vuelta de tuerca: esta vez nos encontramos ante el amor intertemporal. Una viajera que ha retrocedido al pasado, una retroartista, será capaz de poner en peligro una o varias líneas temporales para salvar a la persona amada por encima de sus propios intereses. Este relato, además, plantea interesantes preguntas en torno a la intolerancia religiosa y a la percepción de la realidad.
—Vous êtes ma douce sorcière. Et je suis votre fidèle épouse, ma Leonora!
Yo, su dulce bruja… Ella, mi fiel esposa…
Pronto estaremos en el futuro. Ella aprenderá, verá la verdad: que las brujas no existen, que le han hecho creer que ella lo es de tanto inculcárselo, de tanto perseguirla, de tanto hacerla sentirse culpable por sobrevivir.
De nuevo el arte se hace presente en esta antología a través de “El obsequio”. La narración nos transporta al planeta Ataun, en el que un pintor de cuadros químicos regalará su obra, un ser vivo, a un mundo agonizante. Se trata de una forma elevada de amor, en la que el creador ofrenda la máxima expresión de su arte en aras de unos principios que lo trascienden. La creación artística, de alguna forma, adquiere una dimensión reproductiva.
Entonces podría crear su obra magna.
La pintaría con sustancias generadas a partir de sus ideas, en las que se mezclaría su propia esencia (las hormonas de sus glándulas y los impulsos eléctricos de sus neuronas en el instante mismo en que imaginara el cuadro), con las de los animales de los cuales obtendría la lautinia. Porque la lautinia refinada era el ingrediente central de los cuadros químicos, el catalizador final de la visión del autor.
El último relato, “Como a sí mismo”, invita al lector a replantearse sus ideas sobre la ingeniería genética aplicada a los seres humanos, no ya desde la perspectiva deontológica habitual, que suele tratar sobre la ética de la clonación humana. En esta historia la autora va más allá y plantea la paradoja moral que surge de una relación sentimental entre dos clones.
Los temblores se volvieron convulsiones… en ambos. Cuando por fin cesaron, Gastón se levantó tiritando, y con gran esfuerzo enderezó la silla con el hombre encima. Luego se agachó a su lado y se concentró en su rostro: el mismo que el suyo. No una copia, no un ardid: él, su espejo de carne y hueso. Y ni siquiera eso, porque no era una imagen, era él, él mismo. A = A.
Crear es un acto de generosidad. Quien pinta, esculpe, diseña o interpreta no ofrece a su audiencia una obra: ofrece su delirio, sus sueños y obsesiones, la cara oculta de su alma, sus traumas y sus pequeñas victorias. El libro que tienes ante ti representa precisamente eso, es un compendio de las distintas formas que puede presentar un sentimiento poderoso, capaz de desencadenar guerras, construir objetos artísticos maravillosos y cambiar el rumbo de la Historia, con mayúsculas, además de la historia cotidiana, con minúsculas. Espero, confiado lector, que te atrevas a dejarte guiar por los senderos de tus propias emociones y las descubras a la luz del universo personal, único y original de Teresa P. Mira de Echeverría.
Cristina Jurado
Dubai, marzo de 2017

Colaborador
Cristina Jurado (Colaboradora): (Madrid, 1972), licenciada en Relaciones Públicas, autora y editora de antologías y de la revista SuperSonic.
Blog.

Laura S. Maquilón
Laura S. Maquilón (Reseñas/Fichas de autoras): Sierpe. Lectora por vocación. Medio arquitecta por amor al arte. Amante de la fantasía desde pequeña y fascinada por la ciencia ficción. Escribo relatos y tengo muchas historias en la mente. También escribo reseñas. Y artículos. Y hasta la lista de la compra.
Blog


¿Se dan cuenta por qué estoy tan emocionada?
No puedo menos que escribir sobre el AMOR en todas sus formas cuando, desde siempre, he recibido tanto pero tanto amor de tantas personas maravillosas.
GRACIAS




viernes, 21 de abril de 2017

Ser considerado material para premio HUGO...


No salgo de mi estupor y, por supuesto, ¡¡¡¡de mi inmensa felicidad!!!!

Lo sucedido es breve y fabuloso. He aquí los 4 elementos:

1. Sale en una publicación de TOR, una editorial norteamericana, sencillamente una de las mejores y más prestigiosas editoriales de ciencia ficción y fantasía del mundo.

2. La nota la escribe la increíble Rachel Cordasco, y desde el punto de vista de la Ciencia Ficción y Fantasía que se traduce al inglés.

3. Tiene que ver con Premios HUGO que son los premios más prestigiosos del género; no existe nada por encima de ellos (y el Nébula, entregado pro los propios escritores, está a la par).

4. Se menciona mi novelette "Terpsichore", traducida por otro genio (Lawrence Schimmel) y publicada en una de las mejores revistas de ciencia ficción del mundo: Strange Horizons
(novelette que, en castellano y con el nombre "La Terpsícore", ya me había dado la inmensa alegría de ganar la convocatoria "Alucinadas" e integrar dicha antología tanto en inglés como en castellano, editada por la inconmensurable Cristina Jurado y Leticia Lara).

Imagínese usted, queridísimo lector, que entonces todos estos elementos se combinen, y se conviertan en una nota, firmada por esa especialista, publicada en el Newsletter de esa editorial y en el que se dice algo así como...

¡Que mi novelette podría haber estado perfectamanete a la altura de competir junto a los mejores del mundo, en esa categoría, 
y por los mismísimos premios HUGO!

En resumen: ¡"Terpsichore", mi obra, es considerada material para los Hugo!... WOW y más WOW

(A propósito, si quiere leer mi novelette en castellano, pinche  AQUÍ  
y si quiere leerla en inglés, vea la nota que está más abajo y siga el link)

¿No sentiría usted que está ahí de tocar el Párnaso de la ciencia ficción con las manos?
Ufffff...
OK, a escribir más se ha dicho!!!!!

Aquí les dejo la nota:


Let’s Stop Overlooking SFF in Translation


You’ve seen the list of the finalists for the 2017 Hugo Awards, and it’s a good selection, this year. What excited me the most about it? The fact that for the third year in a row, a work of speculative fiction in translation (SFT) has made it into the finals round—this year it’s the vast, complex, brilliant end to the Three-Body trilogy, Death’s End by Cixin Liu, masterfully translated by Ken Liu and published by Tor.
But…nothing else in translation made it onto the list. Now, you may say “yeah, but how many novels and stories translated into English did we even get in 2016, and how many of that presumably small number are any good?”
My answer: as someone who closely follows SFT, I can safely say that the numbers are impressive and the quality is top-notch. Last year (as far as I can tell), twenty-nine novels, eight collections of stories, six excerpts from novels, and thirty-three short stories were translated and published in English for the first time. They came from Cuba and China, Russia and Argentina, Iraq and Israel, and everywhere in between. Some have been short- or long-listed for major awards; many received glowing reviews in online and print publications.
Some of my favorite works of SFT from 2016 were stories about gentleman zombies, physics-defying spaceships, giant space amoeba, and an unexpected and thoughtful take on time travel. I encourage you to read the books and stories on this list, and then continue to look for SF in translation—you’ll even find that many of the shorter works are available for free online. These stories are beautiful and terrifying, brilliant and diverse in style and content, and they deserve greater recognition; so, let’s give it to them…
The following list (modeled after the Hugo Award categories) includes some of my favorite works of SFT from 2016. For a complete list, head on over to the Speculative Fiction in Translation website.

Best Novel

  • The Queue by Basma Abdel Aziz, translated by Elisabeth Jaquette (Melville House): a sardonic take on authoritarianism which explores how individuals try to adjust to life in an increasingly dystopic world.
  • Iraq + 100, edited by Hassan Blasim, multiple translators (Comma Press): many of these stories imagine a Baghdad and Iraq that has been altered (by Chinese-manufactured domes, alien invasion, etc.) but remains recognizable because of its public spaces and the beloved Tigris. These writers explore the timeless quality of tradition and the weight of history, which reaches into and shapes the futur
  • Wicked Weeds by Pedro Cabiya, translated by Jessica Powell (Mandel-Vilar Press): When a gentleman zombie uses the resources at his disposal at the pharmaceutical research company where he works in order to find a “cure” to bring himself back to life, things get…interesting. Shortlisted for the 2017 Best Translated Book Award and one of my favorites of the year.
  • Mr. Turtle by Yusaku Kitano, translated by Tyran Grillo (Kurodahan Press): A cyborg turtle living among humans vaguely remembers fighting a war on Jupiter, and only after he finds a job does the story of his life start to come into focus.
  • Monteverde: Memoirs of an Interstellar Linguist by Lola Robles, translated by Lawrence Schimel (Aqueduct Press): Part linguistics report, part memoir, Monteverde is a story about the clash of cultures and the bonds of language, and you’ll want to read it all in one sitting.
  • The Doomed City by Arkady and Boris Strugatsky, translated by Andrew Bromfield (Chicago Review Press): People plucked from various points in the 20th century have been placed in the City (from which there seems no escape) to participate in an Experiment, the goal of which remains unknown. Philosophical, dark, and mysterious, The Doomed City is yet another great Strugatsky creation.
  • Memoirs of a Polar Bear by Yoko Tawada, translated by Susan Bernofsky (New Directions): Polar bears from three different generations tell their stories of life under Communism/Capitalism and their participation in the circus and entertainment industry. It is a book about diaspora, exile, identity, and memory, and is beautifully written and translated.
  • Super Extra Grande by Yoss, translated by David Frye (Restless Books): It’s not easy doctoring the galaxy’s largest alien creatures, but that’s just what Dr. Jan Amos Sangan Dongo does. In the process, he negotiates peace between an alien race and a human colony. Witty, ironic, and creative, SEG is a highly enjoyable read from Cuba’s best known contemporary spec fic writer.

Best Novella

  • The Snow of Jinyang by Zhang Ran, translated by Ken Liu and Carmen Yiling Yan (Clarkesworld Magazine, June): an alternate history, featuring some bizarrely anachronistic technologies.

Best Novelette

  • Terpsichore” by Teresa P. Mira de Echeverria, translated by Lawrence Schimel (Strange Horizons, October): This is the story of how one woman journeys by special ship through various realities, meeting her alternate selves in the process.
  • The Calculations of Artificials” by Chi Hui, translated by John Chu (Clarkesworld Magazine, October): In the world of this story, most “people” are actually constructs, built to look and act like “real” people, in order to convince the few surviving humans that their world hasn’t really changed. One man is tasked with making things run smoothly, but he soon questions the wisdom of this job.
  • Alone, On the Wind” by Karla Schmidt, translated by Lara Harmon (Clarkesworld Magazine, August): A science fantasy story by German cross-genre author Karla Schmidt about the meeting between two very different peoples, the Deathbirds of the Dancing Stones and the desert tribes of the Yellow World.

Best Short Story

  • The First Tree In the Forest” by Jean-Luc André d’Asciano, translated by Edward Gauvin (Blind Spot Magazine, July): a terrifying story about war, animal ghosts, and the vanishing of the human race.
  • The Bleeding Hands of Castaways” by Erick J. Mota, translated by Esther Allen (Words Without Borders, May): A brief, bittersweet tale about a bar built on an old mining asteroid and an abiding love.
Rachel S. Cordasco earned a Ph.D in Literary Studies from the University of Wisconsin, Madison in 2010, and taught courses in American and British literature, and Composition. She has also worked at the Wisconsin Historical Society Press. A Book Riot and SF Signal contributor, Rachel recently launched a site devoted to speculative fiction in translation. You can follow her @Rcordas and on facebook at Bookishly Witty and Speculative Fiction in Translation.




martes, 11 de abril de 2017

¡LA NAVE INVISIBLE reseña mi novelette "El Tren"!


Ok, LA NAVE INVISIBLE (prestigiosísimo sitio que se dedica a la "ciencia ficción, fantasía y terror en femenino") me ha hecho una nueva reseña de mi novelette "El Tren", publicada el año pasado en España en formato impreso (aquí) y también digital (pueden conseguir el ebook pinchando aquí) por la editorial Café con Leche, y para cuyo staff completo no tengo más que palabras de alegría...

Anna Roldós es quien firma esta reseña que me dejó sin aliento...

Hace un tiempo, alguien (y ella sabe quién es; ¡hola, Cris!) me decía que quería viajar a un Marte re-martificado, para conocer a los personajes que habitan mi novelette Memoria. Ahora me encuentro con que Anna también quiere ir a un mundo de mi autoría... el sitio helado, de pastos translúcidos y paisajes de espejismo de El tren, para conocer no sólo el planeta, sino (de nuevo) a estos también muy queridos personajes para mí.

Alguna vez Elías Combarro, quien confió mucho en mí (tengo suerte de que tantas personas buenas me hayan apoyado siempre) y tiene un blog fabuloso (y que hace unas pizzas espectaculares de las que sólo vi fotos pero un día voy a ir a España y entonces...), me dijo que el anagrama de mi nombre bien podía ser "I Repeat Mars"... (y yo digo; una y otra vez, espero).

¿Será que siempre tengo que enamorarme completamente de mis personajes, para darles vida?
¿Será que tengo que soñar constantemente con mundos nuevos?
¡Pues, entonces genial, porque a eso me dedico!

Gracias a la gente de La Nave Invisible y gracias a Anna Roldán por hacerme sentir tan, tan, TAN... FELIZ!!!!
Y Gracias a Café con Leche por la oportunidad de hacer visible mi Tren...


Reseña: El tren

Cuando la editorial Café con leche se puso en contacto con nosotras para ofrecernos la posibilidad de reseñar esta novela, fui de las primeras en presentarse voluntaria. Había leído la sinopsis cuando se publicó el libro y me había llamado la atención desde el primer momento, porque contaba con elementos que adoro en una lectura: extensión corta, ciencia ficción y relaciones no normativas. Por eso no podía dejar escapar la oportunidad.
Portada de la novela
El tren es una novela corta, de unas 150 páginas en la edición física, que nos cuenta una peculiar historia de exploración espacial, con tintes steampunk y con una fuerte carga filosófica. Además, las relaciones personales tienen un peso muy importante en la trama.
La autora, Teresa P. Mira de Echeverría, es una escritora argentina doctora en Filosofía, que trabaja como docente y se dedica a investigar sobre la relación entre ciencia ficción, filosofía y mitología, algo que se refleja muy bien en El tren. Además de esta, Teresa Mira tiene publicadas otras dos novellettes, una antología de relatos y una decena de cuentos distribuidos entre recopilaciones y revistas. Precisamente fue uno de sus relatos, La Terpsícore, el que ganó la primera edición del concurso Alucinadas.
Pero pasemos a hablar de la novela en sí.
En un planeta del que conocemos pocos detalles, un grupo de investigadores liderados por el sintagmatarca (jefe de operaciones) Jules Gare se embarca en una misión de exploración a bordo de un tren. Sí, sí, de un tren, habéis leído bien. Este tren, de dimensiones descomunales para contener en su interior tanto a la tripulación como los víveres y combustibles para un viaje que se prevé muy largo, se ha construido a medida para poder moverse por unas extrañas estructuras con forma de vía que dan la vuelta por entero al planeta investigado. El objetivo de la misión consiste en averiguar adónde conducen esas “vías”, quién las ha construido y establecer contacto con los nativos del planeta, una raza conocida como los astados.
La novela está narrada en primera persona por el sintagmatarca Jules, que es el protagonista indiscutible de la historia. Como comandante de la misión, es el que toma las decisiones y el que, en última instancia, “hace que ocurran las cosas”. Aun así, hay dos secundarios cuyo peso también será determinante a la hora de hacer avanzar la trama: Polter Rassvet y Pierre Quai.
Y es que, como he dicho al principio, las relaciones personales tienen una importancia capital en esta novela, que ya desde las primeras páginas nos muestra sus cartas hablándonos de la relación a tres bandas que existe entre esos tres personajes.
Y tener a alguien a quien admirar es vital para mí. Sé fehacientemente que, si algo en mi vida llegase a ser más importante que el amor, entonces estaría perdido. Y, en mí, el amor siempre surge de algún tipo de admiración. Sería imposible amar a quien no admirase.
Jules tiene una relación estable con Pierre y, a pesar de que su compañero no comparte su visión sobre el poliamor y las relaciones abiertas, de vez en cuando Jules tiene affairs con otras personas.
Precisamente es en este punto en el que entra Polter.
Polter es un muchacho que se enrola en la misión de exploración para ir en busca de su hermana Aurora, que supuestamente ha sido secuestrada por los astados, los nativos del planeta. Polter es un eosita (no tengo muy claro qué es eso, si una religión o una raza; probablemente son seguidores de la diosa Eos, a la que Jules menciona casi al principio de la historia) y está destinado a casarse con su hermana, según sus leyes y creencias. Por eso es incapaz de plantearse siquiera una relación sentimental con nadie que no sea de su propia línea directa de parentesco.
Pero todo eso cambia cuando, antes de que empiece la misión y aprovechándose de que el chico se encuentra bajo los efectos del alcohol, Jules lo seduce y se acuesta con él.
La relación que establecen Jules y Polter no es una relación de amor romántico, ni tampoco una relación basada simplemente en el sexo. Ambos se aprecian y se quieren, pero a la vez tienen muy claro que sus otras relaciones son más importantes (la que Jules mantiene con Pierre y la que Polter debe mantener con Aurora).
A primera vista, y puesto que todo esto es lo primero que leemos al empezar la novela, sin que se nos cuente apenas nada más de lo que rodea la misión, puede dar la sensación de que estamos ante una historia romántica. Pero no es así. O no es, al menos, solo así. El componente de las relaciones es muy importante en la novela, pero no lo es solo por el placer de leer sobre ellas, sino por las consecuencias que tienen en las decisiones que toman los personajes ante las situaciones a las que se enfrentan. Porque los personajes no son seres aislados entre ellos, sino que vienen influenciados por sus circunstancias.
Como podéis ver, además, Mira muestra una gran variedad de formas afectivas entre sus personajes. Jules habla de su bisexualidad y de su capacidad de amar a más de una persona a la vez. Polter es un caso parecido, aunque su relación con su hermana es, en realidad, impuesta por sus creencias. Aun así, él la acepta sin dudarlo, como algo que debe ser y que es positivo; ni siquiera puede plantearse la idea de que el incesto sea malo de algún modo. Pierre por su parte vive con dificultad las relaciones que Jules tiene con otros, fuera de la que mantiene con él, porque le crean inseguridad y le hacen dudar de lo que Jules siente por él.
Por otro lado, y más adelante en la trama, también vemos relaciones de humanos con alienígenas y, aunque no se llega a profundizar mucho en ellas, sí se nos muestran algunas pinceladas al respecto, exponiendo las particularidades de esas formas diferentes de ver el amor y el mundo en general.
Pero dejando a un lado el tema de las relaciones, que colman lo que sería la introducción de la novela, tenemos que el resto de la historia pasa a centrarse en la misión en sí y en los descubrimientos que el grupo de exploración hace en el planeta.
No voy a dar muchos detalles de esta parte para no entrar en spoilers y porque me parece que es mejor enfrentarse a los descubrimientos que el grupo realiza a lo largo de la novela sin saber mucho sobre ellos. Pero sí diré que es una parte muy interesante y adictiva, llena de acción y giros inesperados, que hacen que una vez te hayas adentrado en ella no puedas despegar los ojos de las páginas hasta haber llegado al mismísimo final. Un final que, de todos modos, no podría ser más abierto y te deja con la sensación de desasosiego que producen las preguntas sin respuesta.
Lo curioso del worldbuilding de esta novela es que tiene una estética muy retro. Para empezar tenemos que, aunque en la novela se mencionan los satélites que orbitan alrededor del planeta y que dan información del mismo al grupo de exploración, el tren en el que se mueven funciona con carbón que los operarios de la cabina se encargan de palear en la caldera. La estructura militar de la misión y los uniformes que nos describe la autora nos hacen pensar en una estética militar que mezcla elementos de la primera mitad del siglo XX con elementos de la Grecia clásica. Además, las funciones de los integrantes de la misión se denominan usando rangos de la antigua Grecia, como llamar hoplitas a los miembros, o sintagmatarca al jefe de la misión, o diloquita al segundo al mando, o que el organismo del que depende la misión se conozca como la Polis.
Iba envuelto en mi capa de gala, una prenda poco práctica, llena de medallas y galones destinados a despertar admiración y a intimidar. El tejido con el que estaba fabricada era una mezcla de gruesa lana gris y finísimos hilos de cobre. El cobre tejía símbolos sobre la lana —que ilustraban la historia misma de la Polis— y una orla de terciopelo color bronce remataba el cuello y el borde inferior.
Por otro lado, aunque todo lo que aparece está bien descrito, especialmente el tren, los paisajes que rodean al convoy o a los alienígenas que se cruzan en el camino de la expedición, los detalles del mundo en el que se mueve la historia son muy vagos; así que no sabemos muy bien quién es en realidad la persona o personas que han puesto en marcha la misión en sí o qué buscan con ella, más allá de establecer contacto con los nativos y averiguar el origen de las vías (¿quieren colonizar el planeta?, ¿es algo que realizan en todos los planetas con vida inteligente que encuentran?, ¿cuándo llegó la humanidad al planeta del que hablamos?).
El tren avanzaba a toda marcha, pitando y bufando. Las vías eran líneas uniformes de plata sin empalmes, por lo que suscitaban el característico redoble intermitente de todo trayecto en tren. Así, el ritmo era tan homogéneo en su traqueteo tranquilizador como los brazos de la madre que jamás extrañé. Podía trazar su ininterrumpida cadencia con mi propio corazón.
Algo que me gustaría destacar de la prosa de Teresa Mira es que es capaz de sumergirte en un mundo extraño y lleno de estructuras y situaciones difíciles de imaginar, describiéndolas con suficiente poesía pero sin excesivas florituras para hacer ese mundo cercano y comprensible para el lector. Un mundo que además resulta muy bello y realmente dan ganas de visitar o, al menos, de poder ver con los propios ojos. Además sorprende que en una historia tan corta se puedan tocar tantísimos temas como pueden ser la enfermedad, la muerte o las relaciones entre distintas culturas sin que resulte sobrecargado.
No puedo decir más que cosas buenas de esta lectura. ¡Si me duró apenas dos días! Es cierto que no es un libro muy largo y se lee muy bien, pero realmente se me hizo muy corto y lo disfruté muchísimo. Iba predispuesta a que me gustase por todo lo que prometía, pero es que realmente vi cumplidas mis expectativas. Conecté muchísimo con el estilo de la autora, poético y descriptivo, pero sin que por ello se hiciera aburrido o dejara la acción a un lado. He sentido muy cercanos a los personajes y a sus dilemas morales, y me ha encantado que el tema de las relaciones estuviera tan presente en la trama. Además, me ha encantado descubrir el mundo que Teresa Mira crea en estas páginas y cuando terminé de leer me quedé con ganas de saber más al respecto. Por todo eso lo recomiendo muchísimo. Vale mucho la pena.
Anna Roldós
Anna Roldós (Reseñas/Novedades/RRSS): Irilaya. Química de formación, librera de vocación; me leo hasta los prospectos de los medicamentos. Enamorada de Japón, del manganime, de los videojuegos, de la animación y de la ilustración. Me encanta la ci-fi. También escribo.