lunes, 21 de diciembre de 2015

¡Novela Corta como regalo navideño!


 Y gracias a la página española Ficción Científica, que tanto nos apoya, y a su director José Antonio Cordobés Montes, he aquí una novela corta escrita a cuatro manos como regalo navideño (un tanto extraño, eso sí).
 Escribimos EL SEÑOR DE LA LLUVIA  entre Facundo Córdoba y yo, casi como un juego, y terminó convirtiéndose en una experiencia fabulosa junto a un gran escritor y amigo.
 Como ya dije, la novela es de descarga gratuita y está en varios formatos, 
pinchando  AQUÍ  pueden obtenerla.
 Ojalá disfruten tanto su lectura, como nosotros su escritura.
 ¡FELICES FIESTAS!







domingo, 13 de diciembre de 2015

Dos cuentos míos sobre H. G. Wells (uno en colaboración) y un regalo más


Acaba de salir El Número 145 de la Revista Digital miNatura (el cual puede descargarse gratuitamente como .pdf en castellano pinchando aquí... o en su versión en inglés: aquí) dedicada al Universo H. G. Wells, y estoy muy feliz, no sólo porque dos cuentos cortos míos (uno en solitario y otro en colaboración con un fantástico escritor) salen allí, sino porque también sale un cuento de mi marido, el escritor Guillermo Echeverría.

Universo H. G. Wells realizada por el ilustrador Rubén Paricio Font

Así que ahí encontrarán, entre otros cuentos de maravillosos autores, estas tres historias:


La #31: "Azul" de Teresa P. Mira de Echeverría y Ricardo Acevedo Esplugas (gran escritor cubano y director de la citada revista).

La #56: "Jonathan H. Corvus" de Teresa P. Mira de Echeverría (traducido al inglés por el generosísimo escritor y traductor Lawrence Schimel).

La #61. "Comida" de Guillermo Echeverría (mi esposo).



¡HIPER FELIZ!


martes, 24 de noviembre de 2015

Cuento-regalo (agradecimiento): "El monstruo de la pared"


 Hace muy pocos días cumplí años y quería hacerles un regalo a todos los que "me siguen" (o, mejor, dicho: asombrosamente les gusta lo que hago, y encima me apoyan).
 Tanta gente fue TAN GENEROSA conmigo, y de tantas maneras diferentes, que me movieron el piso. Me di cuenta de lo que quiero y a quienes quiero. Amigos de años, amigos recientes... ¡Y también pude ver cuanta gente hay allí afuera leyéndome!
 De modo que, como había escrito este pequeño cuento hace unos meses (basándome en dos imágenes fabulosas) como un ensayo efectuado dentro de nuestro taller de escritura de CF ("Los clanes de la Luna Dickeana"), trabajando sobre la posibilidad de realizar una antología NEW WEIRD; hoy decidí compartirlo con todos ustedes, como mi más auténtica y humilde forma de agradecimiento: la que mejor sé hacer... una historia.
 Ojalá les guste.


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EL MONSTRUO DE LA PARED

Teresa P. Mira de Echeverría

  
El viento arrastraba las pocas hojas sueltas que quedaban del pasado otoño, junto con una enorme cantidad de papeles y basura. Los deshechos jugaban entre sí, retándose a una carrera como niños harapientos pertenecientes a alguna especie desconocida. Incluso en el rumor que provocaban sobre el pavimento de las avenidas y en la grava suelta de los callejones, había un lenguaje simple y maravilloso.

Faith47 (Street Art... en Túnez)
Algunos pájaros trinaban en sus jaulas, muy arriba. Retazos de naturaleza fuera de temporada. Sonidos que se asomaban a las ventanas de los patios internos, lejos de los estecos hambrientos que reptaban entre las alcantarillas y alzaban sus ojos anaranjados hacia aquel manjar prohibido que cantaba su eterna imposibilidad.
Cuando la muchacha terminó el grafiti, metió apresuradamente las latas de pintura en aerosol en la gastada mochila: blanco, negro, gris, siena... no más que eso. Luego apoyó la palma de la mano izquierda sobre la pintura fresca, como una firma, una mancha en la grupa del pegaso-unicornio: la marca de pertenencia.
El caballo galopaba con la cabeza baja. Las alas inmaculadamente blancas extendidas por entre los ventanucos de un edificio múltiple. El cuerno hacia adelante, desafiando a los transeúntes, teñido con el pigmento azafranado que tiznaba la pared de adobe: los negros y grises del aerosol que habían licuado el fondo, que ahora caía como una gota de oro rojizo a lo largo del estilete córneo, para luego deslizarse, pared abajo, como si el animal fabuloso hubiera hendido y lastimando el tejido viviente de la realidad mientras trataba de salir a ella.
La muchacha le echó un último vistazo sobre el hombro antes de abandonar el pasaje. Pronto alguien lo mancharía, orinaría o escribiría sobre él, o simplemente lo blanquearían a la cal. Pero para ella había valido la pena darle vida. Le guiñó un ojo y con una sonrisa auténtica pero cansada, dio vuelta la esquina. De golpe, como si esas ideas no fueran suyas, como si alguien se las inspirase… o inoculase, ya había en su mente otra criatura por nacer y otra pared esperándola.
El tordillo blanco y gris, de crines negras, alas blancas y cuerno de ónix, pareció temblar al verla irse, o tal vez era a causa del frío de la tarde. La gota rojo-azafrán caía más y más desde la parte media del cuerno, y ya casi estaba tocando el piso.
David apareció por el otro extremo del callejón y dio unos pasos hacia él. Hacía meses que seguía a la muchacha (Esperanza, tal como se había rebautizado a sí misma), deteniéndose a revisar todas y cada una de sus obras. Sabía que la chica pronto lo conseguiría, pero nunca había creído que fuese a suceder tan pronto.
David Palumbo (Equoid)
El hombre de impecable gabardina de lana negra y botas cortas de charol, se acercó al grafiti. Apoyó su mano sobre la huella que había estampado Esperanza, y envolvió su contorno con el suyo. Y el suyo quemaba. El caballo corcoveó tan débilmente que podría haberse dicho que aquello no era más que una ilusión óptica provocada por la fluctuante luz amarillenta de los faroles al encenderse.
Pero las hojas y la basura hacía rato que habían huido de allí, y los pájaros estaban mudos en las alturas.
Cuando el unicornio al fin rasgó del todo la trama de la realidad, la cosa que emergió era oscura y viscosa, de ojos luminosos y crines como barbas semovientes negro-amarronadas. Las alas parecían un racimo de tentáculos que pronto rodearon a David, mientras el ejemplar daba vueltas a su alrededor, lejos de la prisión/cuna de la pared.
 Los ojos, de un amarillo casi blanco, eran pequeñas y vacías luces de locomotora. David le sonrió y le susurró en las carcomidas orejas, a medio camino entre un constructo mecánico y una aberración biológica: “Tranquilo, muchacho; tú y yo siempre hemos sabido que todo depende del punto de vista, ¿no es así?”


 Teresa P. Mira de Echeverría



 #################¡GRACIAS, AMIGOS! #################




miércoles, 21 de octubre de 2015

Un buen siglo para ser un jedi... y no tener miedo de serlo


 Y sí, yo crecí con esas imágenes y estos símbolos. Éste es mi mito contemporáneo (en más de un sentido), y se transformó en parte de mi vida.
 Soy de las que suelen citar a Yoda (así como también recito La letanía contra el miedo de las Bene Gesserit del libro Dune de Frank Herbert)...
 Freak, queer, nerd, todo en uno: paquete completo... Y, sí, orgullosa de serlo.
 Así que me armé un compendio-base y lo puse aquí...

Primero, el último trailer de Star Wars VII: El despertar de la Fuerza, que me hizo gritar y llorar de emoción, y tener una explosión de felicidad...


 Después, siendo que uno siempre soñó con ser un jedi y tener un sable de luz y volar en un Ala X (aunque me sale mejor en Ala Y, tengo que admitirlo); el primer y principal obstáculo de un jedi a vencer: el MIEDO.
 Así que aquí está la letanía contra el miedo...



 Y, finalmente, algo que NO me gusta hacer: poner frases que parecen de autoapoyo... pero el problema es que esta frase de verdad es buena, demasiado como para no ponerla.
  La extraigo directamente del lugar donde la vi.
 ¿Y por qué esta frase? Bueno, porque identifica las cosas que cité antes: la gloria de la aventura de ser tu propio héroe, tu propio jedi (de ser "llamado" y abrirte a ese "llamado", a esa vocación de lo que de verdad quieres ser); y la identificación del miedo contra el cual peleas... o con el cual trabajas...


 Bueno, esta era la idea. Espero se entienda.
 ¡Que la Fuerza los acompañe! (se llame como se llame para cada uno de ustedes)



viernes, 9 de octubre de 2015

Crecimiento


  Desde hace un tiempo, un par (más de dos, jeje) de personas que admiro mucho me han dicho "amiga" (o al menos no salieron corriendo cuando yo les ofrecí mi amistad.. de la de verdad, se entiende)... hoy mismo, ayer, hace unos meses...

Homesick de René Magritte
(pero a mí me evoca todo lo contrario)

  Se supone que es algo muy "entre nos" como para contarlo acá, pero no me cabe en el pecho tanta alegría (me salgo de mí misma por nombrarlos, pero ellos saben quiénes son) y voy a romper mi regla de FB o el Blog no son para estas cosas porque al final fue también por estos medios que conocí a muchos de ellos por primera vez!!!!!
  En estos años me han hecho el honor de ser mis amigos gente maravillosa, de esa que uno sueña con tener de chica, ¿vieron? (Bueno la gente del taller sabe bien de eso).
Pero esta nueva cosecha de gente maravillosa (escritores, editores, traductores, ayudadores, lectores) y de tantos lugares del mundo tan lejanos (o cercanos) que confían en mí... ¡Wow! Realmente no lo puedo creer.
  No soy una persona solitaria (aunque eso creí o quise creer por años), necesito mucho de los demás, y no veo eso como una debilidad sino como una fortaleza; pero una fortaleza difícil de alcanzar, porque requiere de gente maravillosa a tu alrededor y es un don precioso que ellos quieran estar ahí.
  Ni en mis más locos sueños creí que esto sería posible... hago el repaso mental de ellos y me marea la cantidad de gente generosísima conmigo.
  La Ciencia Ficción me ha dado mucho, mucho, mucho: refugio, esperanza, mi gran amor (el Hopper de este Rockwell... guiño de Facebook), propósito, diversión, orgullo, discernimiento, crecimiento, vocación, consuelo, maestros, sueños... Pero ahora, encima, me está dando estos amigos.
  Vale la pena salir de la cueva... Vale la pena tratar de tocas esas estrellas...
  (Y también cuento aquí a aquellos a los que yo les insistí tanto... que los terminé atrayendo a las costas de la ciencia ficción... sí, exacto: ustedes, jeje).
  ¡CÓMO AMO LA CF!
  Bueno, ahora a seguir adelante: a escribir, a laburar, a ayudar; y a tratar de ser digna del regalo de esas amistades de oro puro.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Indirecta (y muy felizmente) en la Celsius 232, España


 OK, el CELSIUS 232 (Fahrenheit 451, en nuestro sistema
es un mega festival de Ciencia Ficción en Avilés, España.

  Dicho esto...

 Me acuerdo cuando me lo comentaron (y fue Mariano el primero que lo hizo): me quedé patitiesa del asombro y la alegría...
 Pero, de pronto, me pongo a ver el video tranquila: el panel es un lujo (Mariano Villarreal González, Cristina Macía, James Womack, Rodolfo Martínez y Elías F. Combarro), el tema súper interesante...  

Me acomodo a disfrutar y... 

 Y llegado a eso del minuto 5:47 del segundo video... 
(el que pongo aquí abajo), 
un generosísimo Elías sale con mi nombre y mi cuento, 
¡y yo termino nombrada en el Celsius 232 de este año!!!!!!!!!!!! 

 ¿Alcanzarán algún día los agradecimientos para amigos tan grandes?




¡Los que me ponen por las nubes son ustedes y de felicidad! Gracias



lunes, 28 de septiembre de 2015

"ANDROIDE" un cuento corto en el blog EL ECLIPSE DE GYLLENE DRAKEN


 Hola a todos.
 Un excelente y finísimo escritor, y buen amigo: Pablo Martínez Burkett, me acaba de publicar en su hermoso blog El Eclipse de Gyllene Draken, mi cuento corto "ANDROIDE"... el cual puede leerse allí directamente también.
 Estoy muy contenta. Es un gusto inmenso estar en ese blog con tantos otros grandes escritores que han pasado por allí (y además con una presentación tan hermosa) y, sobre todo, con un anfitrión de lujo como Pablo:

EL AUTOR INVITADO: Teresa P. Mira de Echeverría


ANDROIDE
Andrew —ella paladeó el sonido en su boca—. ¡Muy conveniente para un androide!
Los ojos absolutamente azules y sin vida de él, la miraron un instante; luego argumentó, mientras se tendía delicadamente en la cama:
—“Androide”. “Andros”. En griego significa “varón” —la voz no era en absoluto lo que ella se había imaginado al enterarse de que se trataba de un modelo tan anticuado. No tenía el típico sonido metálico de los androides de servicio; al contrario, poseía una cualidad aterciopelada—. Pero puedo adoptar la apariencia que sea necesaria, tanto fisonómica como genital.
Ella negó enfáticamente con la cabeza, mientras replicaba:
—¡No, no, por mí así está perfecto!
El cuerpo de Andrew, que resemblaba vagamente a un humano XY, no tenía ningún tipo de ropas ni las necesitaba. Su modelo era tan vetusto que no había posibilidad de confundirlo con un humano verdadero o con uno de esos gendroides de carne y hueso que llevaban tatuados visiblemente su condición de producto manufacturado.
La tosca estructura de Andrew estaba conformada por un modelo a todas vistas mecánico, con un rostro tan ambiguamente varonil como el de un maniquí: brazos y piernas azul cobalto, juntas blancas, el pecho y los costados de cristal brillando con una luminosidad sutil y ambarina.
Terminó de tenderse en el camastro viejo y desvencijado que crujió bajo su peso, y apoyó su espalda sobre el estómago de la joven mujer, quien se hallaba recostada contra la pared. Luego colocó melosa y expertamente su nuca sobre uno de los cálidos pechos de ella.
—¿Y cómo debo llamarte? —preguntó con dulzura su voz de barítono.
Ella puso una mano sobre el hombro de él y la otra encima del cristal de su brillante pecho. Al instante, el androide tomó esa mano en la suya y comenzó a acariciarle los dedos.
—Linda —susurró la muchacha mientras dejaba descansar su mentón sobre la crisma metálica del androide—, puedes llamarme Linda.
Andrew alzó la cabeza y sus ojos sin iris ni pupila la miraron desde abajo: los cabellos rubios le caían lacios y con calculada negligencia sobre los hombros. La boca era frondosa, tal vez un tanto exagerada por algún retoque quirúrgico, pero innegablemente incitante. Los ojos grises eran, evidentemente, lentes de contacto (podía ver el color verde que disimulaban). Él sabía que el gris estaba de moda entre los humanos en esta temporada. O, tal vez, ella no deseaba ser reconocida por los escáneres de identidad… Bueno, eso no importaba.
Mientras tanto Linda miró a su alrededor. La habitación era realmente sórdida. Nada de lo que ella hubiera deseado jamás. Pero lo importante ahora era otra cosa, ¿no?; desde luego no aquel desvencijado papel tapiz color bronce, ni el vaso de agua sobre la mesita, con las flores secas, ni siquiera las ofensivas monedas del último cambio atrozmente amontonadas a un costado de esa cama que compartirían las próxima dos horas, y que era más bien un catre.
Por un momento la chica dudó. Y esa duda se convirtió en una leve vacilación física. Fue un movimiento tan imperceptible que sólo una máquina lo hubiese notado. Y él lo hizo:
—¡No, espera! Tranquila. ¡Verás que te gustará! No haremos nada que tú no quieras. Te lo prometo —entonces Andrew rodó sobre sí mismo y, lentamente, empezó a quitarle la camiseta. Aquellos pequeños pezones mostraban que algo en él sí estaba despertando su deseo— ¿Entiendes…linda? —agregó en un tono más bajo. Y esta vez el nombre era el adjetivo.
Ella sonrió y asintió con fingida timidez, dejándose abrazar por esos apéndices metálicos color cobalto. Sabía que a los androides le gustaba esa actitud en ella; que aumentaba la ilusión que venían a buscar en su cama. La ilusión de ser humanos de verdad y de sentir realmente algo cuando la contrataban para tener sexo… O, como ellos insistían en llamarlo: “para hacer el amor”.
©Teresa P. Mira de Echeverría


 Por favor no dejen de pasar por el blog de este excepcional escritor 
(un sitio que lleva esta impresionante presentación:
Escribo relatos donde lo cotidiano se vuelve extraño, anómalo, siniestro o simplemente terrorífico. Historias que borronean los límites entre lo real, lo imaginario y lo simbólico. Me gusta proponer una realidad oscilante. Aspiro a rescatar el asombro del Universo. Quiero que después de leerme levantes la mirada sospechando el engaño de los sentidos.
y no se pierdan este cuento de su autoría: "El Eclipse de Gyllene Draken" que publicó con motivo del eclipse lunar de anoche que tan bien da nombre a su blog...


martes, 22 de septiembre de 2015

Cuento "DESEO" publicado en Ficción Científica (España)


Fishgirl Explorer  por Carolyn Laplante
 Bueno, una nueva alegría.

 Mi cuento "DESEO" (pinchando en el nombre pueden descargarlo gratuitamente) acaba de salir publicado esta semana en el portal de Ficción Científica .


 Lo interesante de este cuento corto es que hace una especie de tándem con otro cuento también publicado en esa excelente página: "AMOR".
 Una suerte de contrapunto complementario entre los dos cuentos o... bueno, ustedes verán.

 Muchas gracias, amigos lectores, por su apoyo (sobre todos a los "fieles" que me vienen siguiendo desde hace un tiempo ya). Y también a los editores que confían en mis cuentos (nuevamente, gracias José Antonio Cordobés Montes).


Personaje del video juego de rol Mass Effect  desarrollado por BioWare
 Como siempre, apoyo esta publicación con las hermosas imágenes que me inspiraron y con algo de música (ver más abajo el fabuloso video de Faunts). Sin embargo, finalmente, los personajes ahora son 
suyos también y sería muy interesante saber cómo los ven ustedes.


 Saludos a todos.



viernes, 18 de septiembre de 2015

Salió a la venta la Antología: DIEZ VARIACIONES SOBRE EL AMOR


 ¡Bueno ya están aquí los libros!
 ¡Salió a la venta DIEZ VARIACIONES SOBRE EL AMOR!



Me siento inmensamente feliz y con una enorme gratitud para todos los que colaboraron e hicieron esto posible: Inés Saubidet y sus once maravillosos grabados, Cristina Jurado y su Prólogo que pueden leer en el vínculo (además de la hermosa presentación en video que colocamos aquí abajo), Guillermo Echeverría quien escribió un cuento conmigo (gracias, mi amor), y Laura Ponce la editora de la obra.


 
Los cuentos contenidos en esta antología son:

"La poética de las sirenas"
"Dextrógiro"
"Pterhumano"
"La lámpara de Diógenes"
"A su imagen"
"Spider"
"Otoño"
"Vidrio Líquido"
"El obsequio"
"Como a sí mismo"

 Espero que a todos les guste.
 Cualquier consulta. Escríbannos.


martes, 15 de septiembre de 2015

Nuevo cuento de Guillermo Echeverría publicado en España


¡Otra excelente noticia!

Mi esposo, el escritor Guillermo Echeverría, acaba de ser publicado por el Portal Ficción Científica, de España.

Zdzislaw Beksinski (1976)
Pinchando en el nombre de su cuento aquí mismo: 
"El final"
pueden ir a la página para descargarlo y disfrutarlo.

Una distopía post-apocalíptica estremecedora y con algunos guiños especiales para conocedores o simplemente para los que tengan los ojos abiertos...

Disfrútenla.

(Nuevamente nuestro agradecimiento para su editor: José Antonio Cordobés Montes)